Dos entrevistas con Fritjof Capra. El nuevo paradigma científico.

30.01.2014 11:51

 

Autor del que fue famoso best seller mundial,

“El Tao de la Física”

  

BIOGRAFÍA: http://www.muscaria.com/capra.htm

 

"Creo que en la comunidad científica el misticismo se tenía por algo muy vago, que describía algo confuso, nebuloso y muy acientífico. Ahora bien, ver que la teoría tan acariciada por uno se compara con esta actividad sumamente acientífica resulta amenazante para los físicos. Se lo he oído decir a muchos de ellos. Por otro lado sé que algunos de los grandes físicos de nuestro siglo se enriquecieron enormemente al reconocer que los conceptos básicos de sus teorías eran semejantes a los de las tradiciones místicas. Algunos lo encontraron difícil al principio. Pero finalmente lo consideraban como un gran enriquecimiento intelectual y cultural de sus vidas. El primero fue Heisenberg".

                                           

Entrevistador: No ha hablado de las estructuras de poder.


F. Capra: Pienso que el asunto del poder y las actuales estructuras de poder es relevante sobremanera. El poder es esencialmente una exageración de la propia afirmación. Por supuesto que la propia afirmación es necesaria y saludable, pero cuando se va de las manos desemboca en esas extremas estructuras de poder. Pienso que es muy necesario ver claramente de dónde viene el poder.

Un presidente norteamericano difícilmente tiene poder, el poder reside en el Congreso y el Congreso está dirigido por las corporaciones, los grupos de presión, las camarillas y demás, así que el presidente no puede hacer demasiado. La única vez que Jimmy Carter pudo estar realmente activo fue cuando se hallaba fuera del país. Cuando estaba en el Medio Oriente o hablando con Brezhnev y cosas por el estilo. Pero en la Casa Blanca tema escaso poder. En los Estados Unidos, la gente cree que el presidente es un mal presidente porque no puede hacer un comino, y entonces viene alguno de afuera, de Georgia o California, o cualquier otro sitio y les dice: "Bueno, cuando yo llegue a la Casa Blanca será todo muy diferente porque yo vengo de afuera". Entonces, llega a la Casa Blanca y sucede exactamente la misma cosa otra vez. Pienso que es muy crucial reconocer, no solamente en Norteamérica, sino en todas partes, que el poder político reside en el poder económico.

Entrevistador: ¿Cual es la relación entre materia y conciencia?

F. Capra: Las pautas que observamos en la materia parecen ser reflejos de las pautas de la mente. Cuando se observa cierta partícula o cierta estructura en el mundo de las partículas, resulta muy difícil decir en verdad si está fuera o si está dentro. Me parece que las pautas de la mente y las pautas de la materia son reflejos una de la otra. Cuando estudiamos la materia, entonces desembocamos en interconexiones y correlaciones, y vemos que las estructuras materiales vienen a ser una red de correlaciones. Cuando nos ocupamos de la mente, la psique, en el dominio del pensamiento, de la conciencia, nos manejamos con interconexiones y correlaciones. Así que tenemos dos lotes de correlaciones y hay correlaciones entre ambos. Pienso que ése es el modo en que podemos realmente hacer contacto entre la materia y la conciencia. Mientras considerábamos a la materia como objetos sólidos, no había un modo en que pudiéramos relacionarla muy bien con la conciencia; pero ahora que vemos una malla o red en el campo psicológico y en el campo material, existe la esperanza de hacer alguna conexión.

Entrevistador: ¿Qué efecto tienen estas teorías en la conciencia de los físicos como personas?

F. Capra: Una de las diferencias entre la física y el misticismo es que el conocimiento místico no puede ser obtenido meramente mediante la observación sino sólo cambiando por completo el propio estilo de vida. Mediante un compromiso íntimo e integral con la integridad del propio ser. Casi podría decirse que esta transformación existencial es en si misma el conocimiento. El conocimiento es la transformación. Ahora bien, en la ciencia esto no es verdad. Muchos científicos son capaces de desarrollar estas teorías con implicancias filosóficas profundas y hermosas, y después irse a su casa para vivir allí una vida muy newtoniana. Esto sucede porque el intelecto puede desvincularse de la realidad. Sin embargo, ello no se aplica a todos los científicos por cualquier medio y típicamente, los realmente grandes muestran la influencia de esas teorías en sus propias vidas, como Einstein. Los físicos más intuitivos muestran tal mezcla de su vida y su obra. Pero hay un ejército entero de físicos que pueden elaborar las teorías sin que ellas tengan mayor impacto en sus vidas.

Entrevistador: ¿Cómo aprecia Ud. la visión cristiana de Dios?

F. Capra: La imagen de un dios creador que impone su ley divina al universo es muy acorde con la clásica visión del mundo con leyes naturales fijas y el universo funcionando como una maquina según leyes naturales estrictamente deterministas. Esta especie de rígida visión cristiana no era la visión que tenían del mundo los místicos, ya que los numerosos místicos de la tradición cristiana poseían una visión muy diferente de Dios. Por esa mismísima razón no fueron realmente reconocidos por la jerarquía de la iglesia. Las tradiciones místicas son suprimidas en Occidente.

Entrevistador: ¿Algo que decir sobre los científicos médicos y los doctores?

F. Capra: Mi próximo libro va a tratar sobre la salud en un contexto muy amplio. Me explayaré sobre estas tres dimensiones de la salud: la individual, la social y la ecológica. Individuo, sociedad y ecosistema. Y sugeriré cómo se puede ampliar el encuadre mecanicista que estoy de acuerdo en considerar como muy fuerte en la medicina. Lo que observo en los Estados Unidos es que hay un fuerte movimiento popular, un poderoso movimiento de base hacia el cuidado de la salud, y pienso que, como en la economía y la política, el cambio emanará de la gente y no de las autoridades. Esto va a suceder, particularmente en la medicina, porque tenemos un montón de poder para influenciar el campo médico. Cuando me da un dolor de garganta no tengo que tomar una pastilla para la garganta, sabiendo que matará a las bacterias pero que al mismo tiempo debilitará al organismo; puedo recurrir a otros medios.

Al no comprar drogas alopáticas, no solamente se hace algo que es saludable para uno mismo, sino que es algo saludable social, económica y ecológicamente. En otras palabras, si a uno le duele la cabeza y no toma una aspirina, considero eso como un acto político.

Entrevistador: ¿Por qué lo llama Nueva Física?

F. Capra: La cuestión básica es que estamos viendo el universo como un proceso cósmico unificado, y estamos viendo a todos los objetos, la gente y los acontecimientos como pautas del proceso. No se puede separar alguna de las pautas del resto sin destruiría. Esto resulta bastante obvio cuando se había de organismos vivos, como un pájaro o un gato; separen ese organismo del entorno, el aire y todo lo demás, y se mata al animal allí mismo. La Nueva Física nos ha evidenciado que esto también es cierto para la materia inorgánica: uno puede también destruir átomos, partículas y moléculas, si logra sacarlas completamente de su ambiente. Lo que puede hacerse es separar las pautas del resto: conceptualmente. Hemos tenido mucho éxito haciéndolo. Puedo decir que esta taza de agua es un objeto separado y que el micrófono es un objeto separado y que Satish Kumar es diferente a mí, estamos separados, él no es yo, y yo no soy él, todo eso. Pero la Nueva Física nos ha mostrado que se torna muy difícil separar las cosas de esta manera, especialmente cuando vamos a dimensiones más y más pequeñas. Entonces se vuelve crecientemente difícil separar cualquier pauta del todo. Todavía puede llegar a hacerse aproximadamente, pero se vuelve más y más difícil. Se puede comenzar de una comprensión del universo como un todo y luego especializarse en pautas individuales. Pero si se comienza con las pautas y se dice que son objetos separados, ladrillos separados, entonces jamás se comprenderá el todo. Creo que ese es el carozo de la Nueva Física. Así que no se trata de cómo juntar las cosas sino que es cuestión de cómo empezar a partir del todo ya mismo y luego especializarse en pautas individuales.

Entrevistador: ¿Qué forma tomarán la nueva biología, la ingeniería genética y la investigación genética; cuáles serán sus roles?

F. Capra: Bueno, los biólogos tienen bastante éxito en la biología molecular, quebrando las cosas en pedazos y estudiando esos mecanismos moleculares. En verdad ese método no les permite comprender algún proceso biológico, hasta el proceso más sencillo, de una manera relativamente completa. Entienden fragmentos y pedacitos, pero los fragmentos y los pedacitos les fascinan en demasía y la estrategia integra de la investigación en biología esta organizada siguiendo esos lineamientos reduccionistas. Así que si uno es un biólogo no obtendrá una subvención si no escribe su requerimiento de subvención en esos términos, en ese lenguaje. Ese es un campo donde no veo cómo pueden producirse los cambios, excepto tal vez a través de la medicina. Porque ahora, resulta bastante claro en la medicina que estamos llegando al final del paraíso produccionista y que tenemos que abandonarlo o modificarlo. Pienso que esto causar un efecto en la biología.

Entrevistador: ¿No es la división de las cosas una manera conveniente para aprenderlas?

F. Capra: Es cierto que dividimos las cosas por conveniencia pero carecemos en nuestra cultura de una visión más profunda del mundo que nos lo diga. Cuando uno crece y va a la escuela lo que le enseñan es que las cosas están hechas de átomos; que los átomos están hechos de partículas. Ellos no dicen que todo es conciencia cósmica, que ésta tiene pautas materiales, que ellas se hallan interconectadas, que todo es una danza y que convenientemente uno puede separar la danza en movimientos distintos.

Entrevistador: ¿Cómo estudia uno los organismos de manera realista, seriamente?

F. Capra: Pienso que el Dr. de Bono lo expresó muy bien cuando dijo que el 95% de nuestros pensadores puede ser racional pero que 5% tiene que ser lateral. Considero que uno puede decirlo similarmente: es posible estudiar la pauta detallada pero nunca dejar el todo fuera de la vista, y eso va a producir la diferencia. Lo que se diga acerca de estas pautas u organismos individuales o funciones va a ser aproximado. La noción de modelos es extremadamente importante. El mapa no es el territorio. Es solamente una representación aproximada de la realidad. Hay un muy hondo cambio de actitud, una revolución real.

Entrevistador: ¿En la enseñanza de ciencia, cómo puede comenzarse desde una perspectiva realística y no mecanística?

F. Capra: Yo dicto cursos sobre física moderna para no físicos. Sería muy interesante hacerlo hasta con niños pequeños. Comenzar de un modo poético. Desde las primeras dos clases hablarles de la danza cósmica y de todo y todas las cosas de un modo bien in-científico, una manera poética, para luego decirles: "bueno, ahora vamos a mirar los detalles, pero cuando lo hagan tendrán que desaprender algunas cosas a medida que avanzan, así que no crean en ello muy firmemente. No es 100% verdad, se trata apenas de un modelo". No se cómo podrías traducir esto a un lenguaje que pudieran entender los chicos del colegio secundario, pero pienso que vale la pena hacerlo. Es realmente algo que tendría que serlas escuelas Stelner, donde comienzan con el mito y con un montón de pintura, y luego siguen hacia algo más intelectual. Cuando se enseña física o ciencia, tienes este mito del científico sentado ante un escritorio (digo "científico" porque siempre es un hombre), elaborándolo todo a partir de ecuaciones básicas de una manera muy racional. Ahora bien, cuando se hace ciencia éste no es en absoluto el modo en que la ciencia se hace, hay un montón de trabajo conjetural, muchísima intuición, mucha sincronicidad, pero eso no es reconocido. Se podría agregar o incorporar en la enseñanza de la ciencia el desarrollo de la intuición. Hay variados ejercicios que uno puede aprender a fin de ayudarse para desarrollar su intuición, y esto no está reconocido todavía aunque comienza a reconocerse. Has visto que siempre hemos dicho que las mujeres son muy intuitivas y que eso esta bien para ellas, como significando que eso que hacen no es demasiado importante. Ahora se esta dando un cambio muy profundo. Esta es una modalidad femenina del darse cuenta.

Entrevistador: ¿Qué es la mente?

F.Capra: No lo sé. Me impresionó mucho el libro de Gregory Bateson, Mente y Naturaleza (Mind and Nature). El ve a la mente como una propiedad de sistemas en los organismos vivientes y enumera cinco condiciones que deben darse para que uno pueda hablar de algo, un sistema, como poseyendo mente o pensamiento, y esto va muchísimo más allá del desarrollo del sistema nervioso por las suyas. Comienza muy tempranamente en los organismos vivos y consiste en cierto modo de procesar la información, de usar la información para sobrevivir. Tengo la sensación de que a partir de ello se deduce que existe cierta complejidad de interconectividad que permite hablar sobre la mente y de nuevo puede hacerse la conexión con la materia cuando se constata que la materia también posee su interconectividad, y tal vez existan similaridades o imágenes, y así en adelante. Pienso que lo mejor que puedo sugerir es la lectura de ese libro de Bateson. 

 

 

Parte del "Tao de la Física" Fritjof Capra.

Cuando la mente china entró en contacto con el pensamiento hindú, en la forma del Budismo, alrededor del primer siglo d.c, dos desarrollos paralelos sucedieron. Por un lado, la traducción de los sutras budistas estimularon a los pensadores chinos y los llevó a interpretar las enseñanzas del Buddha hindú a la luz de sus propias filosofías. De esta manera surgió un muy fructífero intercambio de ideas, que culminaron, en la escuelaHua-yen (sánscrito: Avatamsaka) de budismo en China y la escuela Kegon de Japón.

Por otro lado, el lado pragmático de la mentalidad china respondió al impacto del budismo hindú, concentrándose en los aspectos prácticos y desarrollándolos en una forma especial de disciplina espiritual que recibió el nombre de Ch'an, una palabra normalmente traducida como "meditación". Esta filosofía Ch'an fue eventualmente adoptada por Japón, alrededor del año 1200, y ha sido cultivado ahí bajo el nombre de Zen, una tradición que se mantiene viva hasta la actualidad.

Zen es una mezcla única de filosofías e idiosincrasias de tres culturas diferentes. Es una forma de vida típicamente japonesa, y aún así refleja el misticismo de la India, el amor de la naturalidad y espontaneidad del Taoismo y el pragmatismo profundo de la mente Confusianista.

A pesar de su carácter tan especial, Zen es puramente budista en su esencia pues su objetivo no es ni más ni menos que el de Buddha: el lograr la iluminación, una experiencia conocida en Zen como satori. La experiencia de la iluminación es la esencia de todas las escuelas de filosofía orientales, pero Zen es única en que se concentra exclusivamente en esta experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de esta. En las palabras de Suzuki, "Zen es la disciplina en iluminación". Desde el punto de vista del Zen, el despertar de Buddha y el enseñar de Buddha, que todos tenemos el potencial de lograr la iluminación son la esencia del Budismo. El resto de la doctrina, incluido en los voluminosossutras, es visto solamente como suplementario.

La experiencia del Zen es, por lo tanto, la experiencia de la iluminación, de satori, y ya que esta experiencia, finalmente, trasciende toda categoría de pensamiento, Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente espiritual.

 Más que cualquiera otra escuela de misticismo oriental, Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. Debe haber heredado su convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud sin compromisos. "Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde", dijo Chuang Tzu, "ninguno de ellos lo conoce".

Pero la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásicode cuatro lineas, Zen es descrito como:

Una transmisión especial externa a las escrituras.

No sostenida por palabras ni letras,

Apuntando directamente a la mente humana,

Mirando directamente a la naturaleza propia y alcanzando el estado de Buddha.

Esta técnica de "apuntar directamente" constituye el sabor especial de Zen. Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y aborrecen todo tipo de teorización y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al estudiante a la experiencia mística. Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los siguientes ejemplos de cortas conversaciones entre maestro y discípulo. En estas conversaciones, que forman la mayor parte de la literatura Zen, los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.

 

 Un monje, pidiendo instrucción, le dijo a Bodhidharma:

"No tengo nada de paz mental. Por favor, apacigüe mi mente."

"Trae tu mente aquí al frente mío", replicó Bodhidharma, "y yo te lo apaciguaré!"

"Pero cuando busco mi propia mente," dijo el monje, "no la puedo encontrar."
"¡Eso!", replicó energéticamente Bodhidharma, "he apaciguado tu mente!"

 

 Un monje le dijo a Joshu: "Acabo de entrar a este monasterio. Por favor enséñame."

Joshu preguntó: "Has comido tu potaje de arroz?"

El monje responde: "Ya he comido."

Joshu dice: "Entonces sería mejor que lavaras tu plato."

 

Estos diálogos hacen notar otro aspecto del Zen que es característico. La iluminación en Zen no significa retirarse del mundo, sino al contrario, una activa participación en la vida cotidiana. Este punto de vista atrajo mucho a la mentalidad china que le colocaba mucha importancia a una vida práctica y productiva y a la idea de la perpetuación de la familia, por lo que no podía aceptar el carácter monástico del Budismo hindú. Los maestros siempre hacían hincapié que Ch'an, o Zen, estaba en nuestras experiencias diarias, la "mente de todos los días", como proclamaba Ma-tsu. Se enfatizaba el despertar en el medio de las actividades diarias y dejaban muy en claro que veían a la vida diaria, no sólo como la forma de lograr la iluminación, sino como la iluminación misma.

En Zen, satori significa la inmediata experiencia de la naturaleza Buddha de todas las cosas. Primero y más importante entre éstas, están los objetos, hechos y personas involucradas en la vida diaria, de tal manera de que aunque enfatiza las cosas prácticas de la vida, Zen aun así es profundamente mística. Al vivir enteramente en el presente, dándole atención completa a los asuntos diarios, alguien que ha logrado satoriexperimenta la admiración y misterio de la vida en cada situación:

 Qué maravilloso ésto, cuan misterioso!

Cargo la leña, saco agua del pozo.

La perfección de Zen es por lo tanto vivir la vida diaria en forma natural y espontánea. Cuando a Po-chang se le pidió que definiera Zen, dijo, "Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo." Aunque esto suene simple y obvio, como tantas otras cosas en Zen, es de hecho una tarea bastante difícil. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original requiere largo entrenamiento y constituye un gran logro espiritual. En las palabras de un dicho Zen muy famoso:

Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos.

El énfasis sobre la naturalidad y espontaneidad muestra claramente las raíces Taoístas pero la base para este énfasis es estrictamente Budista. Es la creencia en la perfección de nuestra naturaleza original, la realización de que el proceso de iluminación consiste meramente en transformarnos en lo que ya somos desde un principio. Cuando se le preguntó al maestro Zen Po-chang sobre buscar la naturaleza Buddha, respondió, "Es muy parecido a montar un buey en busqueda del buey."

Hay dos escuelas principales de Zen en Japón actualmente, difieren en sus métodos de enseñanza. La escuela Rinzai o "repentina"}, utiliza el método koan, se da prominencia a entrevistas formales periódicas con el maestro, llamadas sanzen, durante las cuales se le pregunta al estudiante su visión actual sobre el koan que ha estado tratando de resolver. La resolución de un koan involucra largos periodos de intensa concentración que llevan a una revelación repentina de satori. Un maestro con experiencia sabe cuando un estudiante ha llegado al borde mismo de la iluminación repentina y le es posible choquearlo a una experiencia satori con acciones inesperadas, tales como un golpe con una varilla o un grito fuerte.

La escuela Soto o gradual evita los métodos de shock de Rinzai y apunta hacia la maduración gradual del estudiante Zen, "como la brisa de primavera que acaricia la flor, ayudándola a florecer." Propugna 'el sentar tranquilo' y el uso de su propio trabajo común como dos formas de meditación.

Ambas escuelas le confieren la mayor importancia a zazen, o meditación sentado, que es practicado en los monasterios Zen todos los días por muchas horas. La postura correcta y la respiración son las primeras cosas que debe aprender un estudiante de Zen. En el Zen Rinzai, zazen es usado para preparar la mente intuitiva para poder manejar el koan, y la escuela Soto lo considera la forma más importante para ayudar al estudiante a madurar y evolucionar hacia satori. Más que eso, es considerado como el logro visible de la naturaleza Buddha de uno mismo; cuerpo y mente siendo fusionadosen una unidad armónica que no requiere ninguna mejoría. Como dice un poema Zen,

Sentado tranquilo, haciendo nada,

La primavera llega, y el pasto crece por sí solo.

Ya que Zen asegura que la iluminación se manifiesta en las actividades diarias, ha tenido enorme influencia en todos los aspectos de la forma tradicional de vida japonesa. Estas no sólo incluyen las artes de la pintura, caligrafía, diseño de jardines, etc., y las variadas artesanías sino también en actividades ceremoniales como servir el té o el arreglo de flores y las artes marciales como el tiro con arco, la espada, el judo, el karate-do, etc. Cada una de estas actividades es conocida en Japón como un do, esto es, un tao o una 'vía' hacia la iluminación. Todas exploran varias características de la experiencia Zen y pueden ser usadas para entrenar la mente y llevarla en contacto con la realidad última.

Las artes recién mencionadas son todas expresiones de espontaneidad, simplicidad y la total presencia de la mente característica del Zen, las actividades lentas y rituales de cha-no-yu, la ceremonia japonesa del té, los movimientos de manos espontáneas requeridas para la caligrafía y la pintura y la espiritualidad de bushido, "la vía del guerrero". Mientras que requieren de la perfección de la técnica, la maestría real sólo se logra cuando se trasciende la técnica y el arte se transforma en un "arte sin arte", brotando del subconciente.

Somos muy afortunados en tener una descripción maravillosa de tal "arte sin arte" en el pequeño libro de Eugen Herrigel, Zen en el arte del Tiro con Arco. Herrigel utilizó más de cinco años con un renombrado maestro japonés para aprender su arte "místico" y nos da en su libro una descripción de cómo experimentó Zen a través del tiro con arco. Nos describe como el tiro con arco le fue presentado como un ritual religioso que es "bailado" en movimientos espontáneos, libres de esfuerzo y propósito. Le tomó muchos años de práctica dura, lo que transformó todo su ser, como aprender a estirar el arco "espiritualmente", con un tipo de fuerza no esforzada, y como liberar la cuerda "sin intención", dejando que el tiro "caiga del tirador como una fruta madura". Cuando llegó al clímax de perfección, el arco, flecha, objetivo y arquero, todos se fundían los unos en el otro y él no disparaba sino que "esto" lo hacía por él.

La descripción de Herrigel del tiro con arco es una de las más puras recolecciones de Zen pues no habla en ningún momento de Zen.

 

 

El nuevo paradigma científico.

Entrevista a Fritjof Capra.

 

El reputado físico teórico austriaco, Frijof Capra, es entrevistado por Guitta Pessis. Éste nos expone su visión sobre la concepción de la ciencia actual.

Fritjof Capra.- "En la historia del pensamiento humano, los desarrollos más fecundos nacen de la intersección de dos corrientes de ideas". Esta máxima de Werner Heisenberg parece haber sido confirmada perfectamente por el estudio de la unicidad de la materia en física contemporánea y la visión unicista de las filosofías orientales, punto de vista que he sostenido en mis libros. Según la física actual, el universo no es un sistema mecánico compuesto de una multitud de partes independientes, sino un conjunto dinámico de eventos interconectados, en el cual sólo las interacciones determinan la estructura de la realidad.

Guitta Pessis.- ¿ No es sorprendente constatar que el occidente concibiera una filosofía dualista, en tanto que el oriente fundara una espiritualidad monista?

F. C.- Se puede, hoy día, imaginar la evolución de la consciencia, su "cómo", pero no siempre su "porqué". Esta evolución del espíritu humano, que ha debido tener lugar varios miles de años antes de nuestra era, se sitúa simultáneamente en occidente y en oriente. Por razones misteriosas, nosotros nos hemos identificado en occidente con el espíritu racional – que analiza y separa – que es la expresión del ego estrecho, opuesto al pensamiento intuitivo y sintético. En tanto que en oriente ellos han buscado este último. Han existido grandes místicos tanto en occidente como en oriente. Pero es en oriente que este modo de pensar ha encontrado un terreno más propicio.

G. P.- ¿Sería entonces justo creer con el célebre sabio japonés Yukawa, que podría existir una correlación entre la importante contribución del Japón a la física moderna y la filosofía zen~budista?

F. C.- Los físicos orientales a los cuales yo he señalado ese paralelismo, me confesaron no haberlo considerado porque se encontraban condicionados por la ciencia y la cultura occidental, al punto de no poder instaurar una correlación entre estas dos visiones del mundo. Es solamente en su madurez – como Yukawa – que podrían establecer este lazo. Es muy probable que ellos guarden en su inconsciente colectivo, la impregnación de la filosofía oriental, lo que les permitiría captar mejor los nuevos conceptos de la física atómica.

G. P.- ¿Los principios de unidad y de interdependencia de los fenómenos serían tan propios a la espiritualidad oriental como a la microfísica?

F. C.- En otro tiempo – según la teoría newtoniana – el espacio tridimensional del universo era el escenario de fenómenos físicos compuestos de partículas elementarias interactuando y separándose independientemente las unas de las otras. Sin embargo, uno de los descubrimientos mayores de la física contemporánea fue el darse cuenta que no existían entidades físicas independientes. La realidad era un conjunto de correlaciones, un tejido de eventos interconectados, un intercambio entre el observador y lo observado. Uno de estos tipos específicos de correlación que llamamos «partícula» no es un grano de arena o una bola de billar, sino una transferencia permanente de energía y de información.

G. P.- ¿De qué manera esta nueva concepción de la materia puede evocar ciertas nociones de la filosofía oriental?

F. C.- Creo poderlo ilustrar con un cuento taoísta del sabio Chuang Tzu. Un día, prometió a sus discípulos que les haría conocer el secreto último del universo. Y les dijo: "No existe algo llamado "cosa", he aquí la naturaleza fundamental de la realidad." Tal es la base filosófica del taoísmo, del budismo y de otras tradiciones místicas. La mayor diferencia que existe entre la actitud científica y la tradición mística reside en el hecho que, en tanto que científico, yo diría que un objeto es una noción aproximativa muy útil en la vida cotidiana, pero que, fundamentalmente, el objeto no existe, que es una «idealización». En tanto, el místico oriental diría que es una «iIusión». Para él todos los fenómenos son interdependientes, y una manifestación de una sola y misma realidad fundamental.

G. P.- ¿Cree usted que esta realidad última pueda ser la energía?

F. C.- Lo dudo. Desde ya, la realidad última no puede ser expresada en palabras. Ella transciende nuestras concepciones intelectuales y, según los místicos, puede ser vivida pero no narrada. Mientras que la ciencia – cuando ensaya describir sus experiencias – no puede sino recurrir al dominio racional que, en sí mismo, es restringido y aproximativo.

G. P.- ¿Acaso la tradición mística no buscaría transmitir su mensaje?

F. C.- La diferencia esencial entre un científico y un maestro místico consiste en el hecho de que este último no está particularmente interesado en explicar los fenómenos. Él busca más bien hacer experimentar a su discípulo la realidad fundamental, poniendo el acento en la iniciación a la experiencia, en tanto que el científico busca ante todo analizarla y describirla.

G. P.- ¿De qué manera la teoría cuántica sería apta para revelar, a semejanza de los filósofos orientales, la unidad fundamental del universo?

F. C.- Hemos constatado que esta unidad y esta interdependencia recorren la física moderna, cualquiera sea la teoría o el modelo utilizado, comprendida tanto la teoría cuántica como la relatividad. Einstein había construido esta última concibiendo la acción de los campos en términos de modificación de las estructuras del espacio y del tiempo. Pensaba poder modificar más estas estructuras a fin de incluir en ellas las otras interacciones, pero fracasó. Desde entonces, otros sabios han tenido éxito en asociar la teoría de la relatividad con la de la mecánica cuántica, hasta llegar a la teoría cuántica de los campos. Esta nueva concepción evoca las imágenes de la tradición oriental, porque el campo cuántico se puede condensar en materia. Una partícula formando parte de este campo especialmente denso evocaría «una ola emergiendo del océano», metáfora clásica de la tradición oriental.

G. P.- Heráclito pensaba ya que todos los cambios en el universo provenían de la interacción de los contrarios, de los que él subrayaba, por lo tanto, la complementariedad. ¿Por qué el pensamiento occidental ha dejado pasar dos mil quinientos años antes de redescubrir esta verdad?

F. C.- El espíritu racional tiende a ver la verdad de manera estática y es incapaz de reconciliar los «contrarios»; en tanto que el pensamiento dinámico parece más apto para unificarlos. Los filósofos como Heráclito o los seguidores del Tao, que favorecen la realidad dinámica, subrayan esa unidad: el Yin y el Yang no hacen más que uno. En occidente, ciertos filósofos como Hegel, por su dialéctica: tesis, antítesis, síntesis, han compartido esta visión del mundo.

Esta óptica dinámica resurge hoy día en las ciencias, particularmente en física. Niels Bohr había ya unificado la onda y la partícula en su "ley de complementariedad". Y actualmente la nueva «teoría de estructuras disipativas» introducida por Ilya Prigogine, así como la "teoría de sistemas" recalcan que la comprensión de la vida – a todos sus niveles – procede por esta unificación de los contrarios.

G. P.- Por lo tanto subsisten dos concepciones contrarias, la de Albert Eínstein : "Lo real existe", y la de Niels Bohr: "Todo juicio de existencia es abusivo". ¿A cuál de los dos los hechos le darán la razón?

F. C.- Este fue, en efecto, un debate histórico que tuvo lugar entre Bohr y Einstein. El último creía en la existencia objetiva de la realidad. Fue esta creencia la que le había impedido asumir las últimas consecuencias de la mecánica cuántica de la cual era uno de sus fundadores. Si fue incapaz de aceptar las interpretaciones vanguardistas de Heinsenberg y de Bohr, la causa esencial de este rechazo provenía de su carácter fundamentalmente determinista. Había basado su visión – una realidad objetiva compuesta de pequeñas partículas separadas – sobre la de Descartes.

G. P.- ¿Diría usted que Einstein fue un profeta que no supo asumir sus propias profecías?

F. C.- De una cierta manera, sí. Yo estoy por lo demás fascinado de ver que Descartes es más fundamental que Newton, y esa es la razón por la cual Einstein ha podido sobrepasar al segundo sin lograr sobrepasar al primero. El único capaz de hacerlo fue Bohr, lo más próximo a un místico que pueda ser un científico .

G. P.- ¿Sería la filosofía china la que lo ha inspirado?

F. C.- Él adoptó en su blasón el símbolo del yin y del yang, tan impresionado quedó por el principio chino de complementariedad.

G. P.- ¿Lo habría estado también por la complementariedad entre la "estabilidad" y el "cambio" ?

F. C.- En efecto, porque puede haber una "estabilidad dinámica" que implicaría "fluctuaciones". Es desde luego una tal estabilidad la que fue evocada por Heráclito y los taoístas en su visión de un mundo en perpetuo movimiento. Un proceso de cambio teniendo, sin embargo, una cierta estabilidad. Es una cosmología de la auto regulación, de la auto organización, análoga a la estabilidad concebida por Prigogine en su concepción del «orden por fluctuaciones».

G. P.- Justamente, estos recientes descubrimientos ¿no podrían restablecer el fundamento que la revolución científica del comienzo del siglo había quebrantado?

F. C.- Asistimos, en efecto, a la emergencia de nuevas teorías, ya se trate de las «estructuras disipativas» de Ilya Prigogine, de la "auto organización" de Von Förster o del "azar organizador" de Henri Atlan. Estos son los elementos complementarios de un puzzle complejo que está progresivamente en camino de constituir este nuevo fundamento buscado por Einstein. Se trata de una visión holista, sistemática y dinámica, que pueda aplicarse a una gama extensa de fenómenos y de campos científicos. No es sólo en la física donde observamos actualmente lo que podríamos llamar una revolución dramática del pensamiento científico.

G. P.- ¿Por qué considera esta revolución como “dramática”?

F. C.- Ella lo es intelectualmente, pues cuando Bohr y Heinsenberg, durante los años 20 debieron modificar sus ideas y sus conceptos, se encontraron en un estado de crisis profunda: intelectual, existencial y aun emocional. Creo que nosotros vivimos una crisis análoga hoy día.

G. P.- Entonces, ¿asistiremos a la emergencia de un nuevo paradigma?

F. C.- Así lo creo, y yo lo llamaría "paradigma ecológico", pues la ecología insiste sobre la interdependencia fundamental de todos los fenómenos y sobre la naturaleza intrínsecamente dinámica del universo.

G. P.- ¿Se podría suponer que el debate sobre "Desorden – Orden", que reunió a eminentes sabios, marcaría una bifurcación en la investigación científica?

F. C.- Mi libro "El Tiempo del Cambio" trata precisamente de esta importante bifurcación que tiene lugar actualmente en el dominio científico, comparando la visión universalista y mecanicista de Descartes y de Newton con la visión holista y dinámica de Prigogine.

G. P.- Así, usted parece estar atraído por la concepción dinámica del budismo que sostiene que no debemos apegamos a formas fijas, objetos, personas, ideas, sino aceptar un mundo moviente y cambiante…

F. C.- Esta es la razón principal de mi atracción por las filosofías orientales y particularmente por el budismo, pues siempre he considerado el aspecto moviente del universo como esencial. Aun de nuestra terminología se desprenden connotaciones dinámicas: el término physis, por ejemplo, de donde deriva "físico", significaba en la época presocrática – cuando la filosofía, la religión y la ciencia no estaban todavía separadas – "realidad fundamental". Esta misma raíz, en las lenguas indo-europeas, ha llegado a ser brahman que en sánscrito significa también «realidad fundamental». Una misma raíz da entonces nacimiento a la "ciencia" en occidente y al "misticismo" en oriente.

Artículo publicado en la revista ALCIONE.